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  "De la Comisión de Labor Parlamentaria a las sesiones especiales. El Congreso argentino entre 2009 y 2015". 10.Ago.2016


Natalia Ferretti (University of Berkeley) y Ana María Mustapic (Universidad Torcuato Di Tella).

Las instituciones que regulan la agenda parlamentaria en Argentina establecen una modalidad consensual de decisión. Esto significa que el partido de gobierno, aun disponiendo de una mayoría de bancas en el Congreso, no posee las atribuciones que le permiten imponer una agenda de trabajo parlamentaria de modo unilateral. Por el contrario, según las leyes de organización de la actividad legislativa en la Cámara de Diputados, los partidos mayoritarios, con una mayoría absoluta o simple de bancas, están institucionalmente forzados a negociar con los partidos de la oposición los temas a tratar en el recinto.

Partimos de la hipótesis de que un aumento de la polarización política genera tensión en un sistema diseñado para funcionar sobre la base del acuerdo. Concentrándonos en la elaboración de la agenda en la Cámara de Diputados, entendemos que los mecanismos ordinarios de fijación de la agenda del recinto pierden efectividad y no generan la producción legislativa que puede observarse en períodos de menor polarización. Ante la disminución e inactividad legislativa, los partidos políticos recurren a procedimientos institucionales que ayudan a destrabar la actividad parlamentaria. En el caso argentino, la convocatoria a sesiones especiales, que permite introducir temas a tratar en el recinto en forma unilateral por parte de una minoría de legisladores –por fuera del orden establecido por la Comisión de Labora Parlamentaria- pasa a ser utilizada por la mayoría como un instrumento efectivo de formación y aprobación de la agenda de gobierno.

Este trabajo intenta ser una primera aproximación al estudio del recurso a las sesiones especiales que constituyen una institución inusual dentro del modelo de organización legislativa argentino por cuanto se aparta de la lógica consensual predominante al asegurar el triunfo de modalidades mayoritarias de construcción de la agenda.  

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  Informe "La Tasa de Reelección Consecutiva en la Cámara de Diputados de la Nación". 03.Sep.2015


Por: Dipudatos.info

En el presente estudio se analizan las Tasas de Reelección Consecutiva (TRC) de los diputados nacionales argentinos en las elecciones de 1985 a 2013. Se calcularon a partir de bases de Dipudatos.info, construidas con la información que brindan las páginas web de la Cámara de Diputados de la Nación (www.diputados.gov.ar) y de la Dirección Nacional Electoral (www.elecciones.gob.ar).

Por Tasa de Reelección Consecutiva se entiende el porcentaje de diputados que, en cada elección y al término de su mandato, son electos para ejercer uno nuevo inmediato.

Para que el indicador revista efectivamente el carácter de “consecutivo”, solamente se consideran los diputados en ejercicio al momento de la elección para renovar el mandato. Se depuraron, por tanto, los renunciantes, incluso los que dimitieron para presentarse en la elección de mitad de término. También se excluye el caso de los diputados que, presentados como candidatos con la intención de renovar, no fueron efectivamente electos.

No se contemplaron las elecciones de 1983 por la imposibilidad fáctica de reelección consecutiva, siendo las inaugurales del actual período democrático. Si se tuvieron en cuenta, por supuesto, los mandatos 1983-1985 y 1983-1987.

Puesto que el electorado elige de una lista completa de candidatos dados, las conclusiones a que se llega en el presente informe hablan más de la oferta política que de la demanda; y de la práctica dirigencial, que de la propiamente electoral -salvado el hecho de que el elector legitima esa práctica al refrendarla con el voto-. Se reconoce que la implementación de las PASO debería contribuir a una mayor incidencia del electorado en la confección de esa lista definitiva.

Las principales conclusiones del informe son:

1) La Tasa de Reelección Consecutiva (TRC) de la Cámara de Diputados de la Nación es de 21% para todo lo que va del período democrático.

2) Jujuy es la provincia con mayor reelección consecutiva de diputados nacionales(TRC 31%) y la menor corresponde a Entre Ríos (TRC 9%).

3)  Con prácticas políticas aparentemente diferentes, Provincia y Ciudad de Buenos Aires muestran idéntico promedio (TRC 25%).

4) La región Centro tiene una TRC del 23%, levemente superior a NOA y Cuyo (ambas con 22%), arquetipos de práctica caudillista.

5) Por elecciones, la TRC oscila entre un máximo del 30% en las de 1985 y un mínimo del 15% en las de 1993 y 1995.

6) Las elecciones del 2003, las primeras después del “que se vayan todos”, registran una TRC del 17%, muy cercana al mínimo del actual período democrático.

7) Agrupados por presidencias, los más altos índices de TRC corresponden a las elecciones celebradas durante los gobiernos de Raúl Alfonsín y Cristina Fernández de Kirchner, con un 24% para cada uno. Por lo tanto, las TRC más elevadas corresponden al primero y al último de los períodos presidenciales del actual ciclo democrático.

8) Las TRC de las dos presidencias del período kirchnerista difieren marcadamente: 18% en la de Néstor Kirchner, y  24% en la de Cristina Fernández de Kirchner.

9) Graciela Camaño, seis veces diputada de la Nación (y en carrera por el séptimo mandato) es la diputada actual con mayor repitencia y, de acceder luego de las próximas elecciones, como todo parece indicar, compartiría el segundo lugar histórico, desde 1853 hasta la fecha, con Enrique Dickman.

10) Elisa Carrió, José María Díaz Bancalari, María Cristina Guzmán, Oscar Santiago Lamberto, Jorge Rubén Matzkin, Alberto Adolfo Natale, Lorenzo Antonio Pepe, Carlos Alberto Raimundi y Federico Storani, la siguen con un total de cinco mandatos cada uno.

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  ELECCIÓN PRESIDENCIAL: PROYECCIÓN EN BASE A LAS PASO 2015 - Por Javier Sabater 25.Ago.2015


POR QUÉ VA A HABER BALLOTAGE

PORQUE SCIOLI NO SÓLO NO VA A SUMAR, SINO QUE VA A PERDER VOTOS EN LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES: En 2007, Cristina saca un 46% a nivel nacional y también en la provincia. En las PASO 2011, saca 50% en todo el país y 53 puntos en Buenos Aires. En las generales, 54 y 56, respectivamente. O sea, el voto en provincia debe ser, para el candidato del FpV, siempre igual o superior que a nivel país. En estas PASO, Scioli saca 38.4 a nivel nacional y 39.5 a nivel provincial. Para ganar en primera vuelta, necesitaría sumar, como mínimo, 7 puntos más. Pero no le dan los números. Veamos: entre todos los candidatos presidenciales que se quedan afuera de las elecciones de octubre, suman, en provincia, 10.8%. De ese total, 4.5 corresponden a la suma de Sanz y Carrió, que van a ir a Macri (con alguna pequeña fuga hacia Stolbizer, pero nunca a Scioli, dado que es voto opositor duro). Otros 2 puntos eligieron a Altamira, pero ahora irán a Nicolás del Caño, el ganador de la interna del FIT (es un voto fuertemente ideológico). Resta apenas un 4.3, de los que 2.4 son de de la Sota. Con que Massa retenga la mitad de esos votos, a Scioli sólo le queda, en el mejor de los casos, un 3%. Eso es menos de la mitad del mínimo que él necesitaría para llegar al 46% a nivel provincial (y el mágico 45 a nivel nacional). Sólo le alcanzaría para llegar a un 41/42%, cifras muy bajas como para sacarle 10 puntos de ventaja a Macri (que aumenta su caudal electoral, con el voto cordobés de de la Sota y el corte de boleta de los intendentes). Pero el gran problema de Scioli es que va a sacar menos votos que en las PASO. Las razones:

1- Las inundaciones: Si bien es muy difícil cuantificar el daño electoral, se da por seguro algún tipo de “castigo” del electorado. Y no tanto por haber desnudado la gestión del Scioli Gobernador, sino porque su viaje a Italia (foto sonriente en la primera clase de un avión de Alitalia –no AA- incluida) lo mostró como un político sin empatía, lejano al dolor de la gente.

2- Aníbal Gobernador: Otro daño difícil de ponerlo en números. En provincia se vota con una boleta de 7 cuerpos de 84 cm, que desalienta el corte. En las PASO, la gente que quería votar a Scioli pero no a Aníbal, tenía una “vía de escape”: Julián Domínguez. Esa vía va a estar clausurada en octubre. Además, Felipe Solá, el candidato massista, es una especie de “clon” de Julián (Julián es oriundo de Chacabuco, Felipe de Alberti. Julián fue el Ministro de Agricultura nacional que aplacó la ira del campo post 125. Felipe fue Ministro de Agricultura del Gobernador Cafiero y Secretario a Agricultura, Ganadería y Pesca de Menem. Ambos tienen su bastión electoral en el interior de la provincia). Por lo tanto, con tal de no votar a Aníbal y no cortar boleta, muchos votantes de Domínguez terminarán votando Massa Presidente-Felipe Gobernador. Esto puede ser potencialmente peligroso para Scioli, dado el importante caudal electoral de Domínguez (19.2). Para colmo, el camino hacia octubre, con Aníbal candidato, sólo puede empeorar: hay que ver cómo sigue el tema de la efedrina y el “FIFA Gate” (podría implicarlo Alejandro Burzaco, quien ya estaría cooperando con las autoridades de EE.UU).

3- Los intendentes: Acá hay dos grandes grupos: los “traidores” y los “supervivientes”. Los traidores son aquellos intendentes que, habiendo perdido la interna del FpV, pueden usar sus aparatos para arrimarle votos a la oposición y, así, lograr la derrota del candidato que los venció en las PASO (“hacer que pierda el que me hizo perder a mí”). Concretamente, si estos intendentes ahora usan su estructura para repartir la boleta de Massa y/o Macri, Scioli tendrá menos votos en octubre en sus distritos (salvo que repartan boletas cortadas, con Scioli para Presidente y el candidato de Macri/Massa a intendente: demasiado sutil para ser probable). Este escenario puede darse en los casos de Raúl Othacehé (Merlo), Mariano West (Moreno), Daniel Bolinaga (Arrecifes), Daniel Di Sabatino (San Vicente) y, si el recuento definitivo lo da perdedor, Humberto Zúccaro (Pilar).
Los supervivientes son aquellos que ganaron sus internas, pero que corren serio peligro de perder su cargo en octubre. La mayoría de los que se encuentran en esta situación son intendentes massistas, a quienes la mala performance de Massa Presidente y la dificultad de cortar boleta, los terminó hundiendo: Luis Acuña (Hurlingham), Joaquín de la Torre (San Miguel), Mario Meoni (Junín), Jesús Cariglino (Malvinas Argentinas). Pero también hay varios del FpV, como Hugo Curto (Tres de Febrero), Francisco Durañona (San Antonio de Areco), Stella Maris Giroldi (Campana), Francisco Gutiérrez (Quilmes) y el randazzista Darío Speranza (Chivilcoy). Todos ellos, con menor o mayor descaro, repartirán en octubre su tramo de la boleta unido a la de Macri Presidente. De esta manera, pescarán los votos que en las PASO, por no cortar boleta, se fueron al candidato a intendente de Cambiemos (porque priorizaron la boleta presidencial en detrimento de la municipal, a pesar de tener una opinión favorable de ellos como intendentes). Pero Macri también se beneficia. Usando la misma lógica, él en octubre sumará los votos que se fueron a Scioli o a Massa en las PASO (a pesar de que podrían haberlo votado) porque no querían cortar boleta y no les gustaba el candidato a intendente de Cambiemos. Resumiendo: en este juego de traiciones y picardías, Scioli tiene mucho para perder y Macri todo para ganar.

PORQUE LA MITAD DE LOS VOTOS DE DE LA SOTA ES IMPOSIBLE QUE VAYAN A SCIOLI: De la Sota obtuvo 1.4 millones de votos (6.4%). La mitad de ellos, 700 mil, explican sus 33 puntos en Córdoba. Estos votos “cordobeses” se van a repartir entre Macri (la mayoría de los votos “independientes”) y Massa (los vinculados a la estructura del delasotismo). La explicación es simple. Córdoba es el distrito más anti K del país (Scioli sacó apenas el 14% y, hace un mes, Eduardo Accastello, cuya gestión en Villa María tiene índices de aprobación del 80%, obtuvo sólo el 18% como candidato a gobernador del FpV) y donde Macri tiene mejor imagen. Scioli no va a sacar en octubre ni un voto más de los que sacó en las PASO.

PORQUE, A NIVEL NACIONAL, TAMPOCO DAN LOS NÚMEROS: Hagamos las mismas cuentas que antes, pero a nivel país. Scioli sacó el 38.4%. Entre todos los candidatos presidenciales que se quedan afuera de las elecciones de octubre, suman 15.7%. De ese total, 5.7 corresponden a la suma de Sanz y Carrió, que van a ir, masivamente, a Macri (de nuevo: con alguna fuga mínima hacia Stolbizer, pero es voto opositor). Otros 1.6 puntos eligieron a Altamira, pero ahora irán a del Caño. Del 6.4 de De la Sota, sabemos que 3.2, sus votos en Córdoba, no van a Scioli. Es decir que, “disputables”, hay apenas 5 puntos. Pero de esos, 3.2 son los que sacó de la Sota fuera de Córdoba. Hagamos una suposición muy “pro Scioli”: que sólo la mitad de ese 5% se reparte entre Massa, Macri, Stolbizer, del Caño y el Adolfo. El otro 2.5 va a Scioli. Aun así, el FpV no llega al 41% en octubre. Para forzar el ballotage, Macri (30.1) sólo debe sumar un 0.8. Con que pesque un tercio (1.1) del voto cordobés de de la Sota (que es muy afín a Mauricio), le basta y sobra.

CONCLUSIÓN: HAY BALLOTAGE. En octubre, Macri va a arrasar en Córdoba y Capital (en esta última, pasando la barrera del 50%), va a estirar los 3 puntos de ventaja en Mendoza a unos 5/7 (asemejando su elección a la que hizo Alfredo Cornejo para gobernador), y va a empatar (o ganar por poco) Santa Fe. Va a perder, por poco, la provincia de Buenos Aires, La Pampa y Entre Ríos; por goleada, el norte argentino, y por algo menos la Patagonia. En ese escenario, imagino a Scioli con un 37/39% y a Macri con 33/35, con una diferencia entre ambos de no más de 4 puntos.

POR QUÉ LO VA A GANAR MACRI

Porque Scioli está en el peor de los mundos para un ballotage. En una frase: los que lo votan (el kirchnerismo), no lo quieren. Y los que lo quieren (el empresariado), no lo votan. Y eso, cuando tu boleta está sola en el cuarto oscuro, cuando todos los que dependían de vos ya consiguieron su carguito, es fundamental. En otras palabras, ninguno de los principales actores políticos va a mover un pelo para que Scioli gane el ballotage. Al contrario. Veamos:

CFK: Fuimos muchos los que pensamos que, al bajar a Randazzo y elegir la fórmula Scioli-Zannini, Cristina nos estaba diciendo que se jugaba a fondo por Scioli Presidente. Parafraseando al Nene Sanfilippo, nos “comimos el amague”. Lo que hizo Cristina fue, simplemente, poner al candidato que le asegurase más votos, porque eso se traduce en una mayor cantidad de diputados y senadores propios en el Congreso (recordemos que ella armó las listas con gente de su confianza). De esa manera, se asegura un bloque de diputados y senadores cristinistas fieles, tan vitales para la gobernabilidad (cualquiera sea el nuevo Presidente), que aleja la posibilidad de verla por Tribunales. Zannini vice, segundo en la línea sucesoria, es, en todo caso, un reaseguro por si llegase a ocurrir la fatalidad (a ojos de CFK) de una presidencia Scioli. ¡¿Pero cómo, Cristina no quiere que Scioli sea Presidente?! ¡Por supuesto que no! Ella conoce muy bien el poder de la famosa “lapicera”. Con su firma, el Presidente puede nombrar o echar ministros, secretarios de Estado, embajadores, militares. Puede decidir que al gobernador amigo se le transfieran fondos millonarios mientras que, al no tan amigo, “ajo y agua”. Y también sabe, y muy bien, que el peronismo, verticalista como es, se encolumna detrás del dueño de la lapicera; y que Scioli Presidente, más tarde o más temprano, con más o menos saña, le va a aplicar el mismo tratamiento que Néstor a Duhalde. Y que, con ella en el llano, los diputados y senadores que creía fieles, puede que no lo sean tanto… Por ende, le conviene que pierda Scioli y mantener abierta la posibilidad del retorno en 2019 para que sus diputados y senadores no se fuguen a alguna otra comarca del peronismo. ¡¿Pero cómo, va a sacrificar a Zannini, que es su mano derecha, su alter ego?! Sí, y sin cargo de conciencia: el chino es de los pocos “pingüinos” que no es candidato al traje a rayas.

MASSA Y DE LA SOTA: El poder de la lapicera es tal, que en poco tiempo Scioli va a poder imprimirle al FpV su agenda y estilo. Una agenda y estilo mucho más parecidos al PJ noventero de Menem, que al FpV de Cristina. Donde las Hebe y Estela son reemplazadas por las Susana y Mirtha; los Moreno y Axel, por los Telerman y Marangoni; el “Vamos por todo”, por el statu quo; y la lucha contra “la corpo”, por un picadito en La Ñata con Magnetto. Es decir, se volvería al PJ clásico, sin las “marcas registradas” del cristi-kirchnerismo. Sin ese “nosequé”, esa “mística”, que lleva a que algunos adhieran con fervor “al proyecto” y que otros lo detesten (al punto de haber fracturado al peronismo). En este nuevo contexto, con de la Sota y Massa “compitiendo por la misma clientela” pero con la desventaja de no tener la lapicera presidencial, más temprano que tarde terminarán absorbidos por el FpV. Resumiendo: Con Scioli Presidente tienen que cerrar la PyME (UNA) y volver a la multi (el PJ). Y, encima, esperar 8 años para un ascenso. A de la Sota, el límite se lo pone la biología (cumple 66 en noviembre). A Massa, su precocidad política: alguien que fue director del ANSES a los 29, intendente a los 35 y Jefe de Gabinete a los 36, no puede sentarse a esperar hasta los 51. Por lo tanto, a ambos les conviene que gane Macri para absorber la estructura de un FpV en crisis, y enfrentar, en 2019 y con un músculo político del que hoy carecen, a “lo que quede” de Mauricio tras remar 4 años en dulce de leche.


FUENTE (datos numéricos): Atlas Electoral de Andy Tow (http://paso2015.andytow.com/#) y Dirección Nacional Electoral (http://www.elecciones.gov.ar/)

El autor es Licenciado en Economía (UCA), Magister en RR.II. (Universidad de Bologna, Italia) y Diplomado en Diseño y Planificación de Campañas Electorales (Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset, España). Contacto: j.e.sabater@gmail.com

 

 




 

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